Nuestra Parroquia ha salido por vez primera de peregrinación lejos de la geografía parroquial para acercarnos a Lourdes y a la cuna de san Vicente. Hemos peregrinado con la Hospitalidad de Lourdes de Murcia que nos ha acogido y facilitado el peregrinar con ellos, aunque nosotros lo hacíamos como parroquia, entre 24 autobuses y dos aviones de la región, acompañados por el Obispo emérito y el titular.

Llenamos un autobús y no se nos hicieron excesivamente largas las aproximadas 17 horas de un viaje muy bien programado especialmente por nuestro feligrés Diego Bernal.

El encuentro con Nuestra Señora fue emocionante para estos feligreses que ya de sí profesan gran devoción a María. Quisimos estar en todos los actos y celebraciones programadas: Conferencias, Celebración Penitencial, Misa de las Naciones, Hora Santa, Procesión de las Antorchas, Eucaristía de la Unción de los Enfermos, Vía Crucis de Peregrinos… todo vivido con gran fe y hermandad junto a los miles de peregrinos llegados de todos los lugares del mundo. Es una gran riqueza romper nuestros pequeños moldes de límites y grupitos para sentirnos Iglesia Universal, orando y celebrando como Iglesia Universal.

Algunos de nuestros peregrinos de la parroquia han ejercido su ministerio en Lourdes como voluntarios entregados generosamente a la labor de atender a enfermos y peregrinos.

Desde la partida, teníamos claro que no íbamos de excursión y no perdimos esta conciencia durante los cuatro días que hemos permanecido fuera de Cartagena. Celebramos la reconciliación la noche de san Juan y al final quiso el Obispo, felicitar a tres de los sacerdotes presentes que celebrábamos, en ese día, nuestro aniversario de ordenación, pidiendo oraciones y un gran aplauso para nosotros que, por cierto, fue muy generoso.

La Eucaristía del Domingo fue presidida por Luís Martínez Sistach, junto a otros seis Obispos y más de 200 sacerdotes. En definitiva, hemos vivido con gran devoción y fe la estancia en Lourdes en este fin de curso dando testimonio expreso los feligreses.

El día 26, hicimos un paréntesis para cumplir un anhelo que todos teníamos: visitar el Berceau. Y es que la parroquia se siente vicenciana. Allí nos esperaba el cartagenero P. Agustín Martínez que desde Toulouse se había desplazado para pasar el día con nosotros. Todos quedamos muy contentos y agradecidos al P. Agustín que con gran cercanía e interés nos acompañó hasta nuestra vuelta a Lourdes. Fue emotiva la estancia y en especial la celebración de la Eucaristía pisando la tierra donde san Vicente nació y creció. Más de un feligrés se emocionó en aquel humilde lugar. Llamó también la atención el fuego que sor Teresa puso explicándonos lo que revivíamos. 

Comimos en el Berceau y visitamos la basílica de Nuestra Señora de Buglose, tan llena de retazos vicencianos; nos acercamos a la fuente de los milagros y pudimos tocar la pila bautismal en el pueblo de san Vicente de Paúl, regresando a Lourdes.

Observamos en la ciudad de santa Bernardita la presencia de la Milagrosa en algunos lugares. Y, ¡cómo no!, el cuadro de san Vicente en la gran basílica de San Pío X y la estatua de nuestro Santo en la escalinata de la Basílica de Nuestra Señora. Estos feligreses, de lejos y antes de leer, proclamaban: “¡aquel es san Vicente!” y no se equivocaban.

Hemos podido cumplir nuestro sueño de acercarnos a Lourdes y visitar el Berceau y hemos regresado a Cartagena, reforzados como cristianos que se fijan en María y como vicencianos enviados a evangelizar a los pobres.

Tras el verano nos volveremos a encontrar para poner en común nuestras experiencias y recuerdos. Algunos animan a ir a Tierra Santa el próximo año; a otros les gustaría acercarse a París para visitar la Rue du Bac y san Lázaro. Otros desean volver a Lourdes como peregrinos o voluntarios. Pues ya veremos, Dios dirá, nosotros estamos dispuestos. 


Felipe García Olmo
Parroco

F O T O S